
Herido en la lluvia
Cae sobre la ventana la lluvia lenta,
lentamente, como los pasos del invierno,
los muertos atrapados detrás de la tormenta
tienen más vida que mi alma.
Todo lo que creí se me fue de repente,
como siempre pierdo lo que amo.
La noche me asesina con su rostro de ausencia,
y yo no quiero amar ni tener sueños;
quiero mi lluvia, mi lluvia para siempre,
mi invierno, mi dolor, mi poca suerte.
Los parias, rodeados de peligros,
sin su ser, son mi imagen;
soy así, como ellos, sin sol y sin camino,
adentro de mi lluvia, que llueve y llueve.
No me hables de las flores que se abren,
de los días de sol, cuéntame sólo,
tan solo como estoy, de niebla, de hospitales,
de sangre derramada que ya no puede verse.
Luis Alberto Battaglia ya no existe,
se vuelca
en una luna triste,
se hiere eternamente,
se arrastra por las sombras,
se llena de vacío.
Luis Alberto Battaglia se muere,
no resiste, no sigue, ya no sueña,
ya está sólo y vencido,
Luis Alberto Battaglia ya no está,
no lo busques,
ya no es más lo que fue,
ya no tiene destino,
aléjate camina
muy rápido no sea
que te contagie esta nostalgia.
Vete,
ya nada puedo darte,
ya soy sólo un recuerdo
y pronto sólo olvido;
olvida que una vez mis palabras te dieron
en el centro del alma, olvida que he nacido.